lunes, 12 de octubre de 2015

DE LA EDAD Y LA CARRERA

Si usted imagina la vida en forma rectangular estará de acuerdo en que se nace y se muere y para ello hay fechas respectivas. No hay mucho que decir allí. Pero si usted imagina la vida dentro de un círculo, ella rueda y usted allí no sabe a dónde irá, es la lógica de lo caótico, el destino, el azar o cual sea su deseo imaginarlo. Distintas maneras de sentir que avanzamos en años nos revela el cuerpo: velocidad, lentitud, aventura, experiencia, fatiga, agotamiento, energía; en fin, es el cuerpo el receptor de lo que tal círculo va construyendo. Un cuerpo entrenado hasta el límite estará en mejores condiciones de resistencia a la fatiga que otro sin entrenar, luego el asunto pasa por ese verbo: entrenar. Saber esto deja por fuera a la edad como obstáculo para entrenarse con miras a hacer una carrera. Afortunadamente la medicina deportiva está en auge y hoy estas ideas no son una novedad. Lo que parece ventajoso con la experiencia frente a los jóvenes es el cuidado de cuidar el cuerpo de las lesiones, en consecuencia el cuerpo requiere cuidados que la edad y la experiencia van registrando dentro de una idea circular de la vida. Recuerdo un texto escrito por un corredor profesional: Chema Martínez: No pienses, corre. Allí dice esto: <Cuando salgo a entrenar, encuentro a mucha gente por la calle que me dice: "Yo entreno cinco veces a la semana, hago treinta minutos de carrera en cada sesión y no mejoro". Claro, así no lo lograrán; para experimentar progresos debes exigirte un mínimo que se puede fijar en los cuarenta minutos de carrera continua. Solo a partir de este tiempo son más evidentes los avances> P.23. De nuevo es el verbo entrenar con ciertas condiciones donde hay que hurgar, no en la edad. En otra entrega daré pistas de mi propia experiencia.