miércoles, 20 de febrero de 2019

Aforismos del corredor solitario

Quê soy luego de correr 42k.

A decir verdad, solo me comprendo cuando mis piês devoran el asfalto o consumen inclinaciones en subidas. Antes de eso el instante para mi, y que me disculpe el maestro G. Bachelard, es aburrimiento, dejadez, pereza. Allî me siento abandonado por los dioses.
Ignoro si soy un mîstico, es decir un ser que envidia la libertad de los dioses. Yo me conformo co sentir la vida deambulando entre los latidos de mi corazôn y los temblores en las piernas, sobre todo cuando llega la fatiga. Pero es mi gozo.
El valor de mi cuerpo no depende de su estêtica, no soy un Efebo griego, pero me agrada su capacidad para regular los lîquidos cuando el Dios Sol lo arropa. sin esa cualidad se secarîa como cualquier piel de animal agonizanta.
Para quê pensar en la muerte cuando se anda sobre el asfalto o se sube una colina empinada. ya Epicuro nos alertaba sobre la diferencia entre dolor y placer, sobre vida y muerte. Lo cierto es que ella siempre estarâ a nuestro lado y sin aviso del sitio y hora nos estimula a amar el vivir.